merengue vegano

Receta de merengue vegano

El merengue es un producto muy usado en repostería, producto del cual no podían disfrutar los veganos porque se hace con las claras de los huevos.

Eso hacía que los veganos tuviesen que ver el merengue sin poder disfrutar de él, algo que ha terminado gracias a un descubrimiento reciente que se ha hecho en una tesis doctoral, en la cual se ha estudiado la cocción de las legumbres.

¿Cómo hacemos merengue sin huevo?

No podemos usar las claras de los huevos, de forma que las tenemos que sustituir con algo. Ese “algo” es el agua de la cocción de las legumbres, gracias a un proceso que se llama gelificación del almidón, y que ahora a nosotros no nos importa cómo se produce.

Lo que sí nos importa es que gracias al agua que nos queda de cocer legumbres podemos hacer merengue, usándola como si se tratase de las claras de huevo. De este modo, no deberías tirar nunca más el agua resultante de cocer las legumbres, sobre todo la de los garbanzos.

No hay que cocer legumbres para obtener esta agua

Alguno ya estará pensando que el proceso es largo y pesado, pues si queremos hacer un merengue un día concreto, hay que esperar horas a que se cuezan las legumbres y luego comérnoslas, pues no las vamos a cocer para luego tirarlas.

Por suerte, podemos comprar legumbres ya cocidas, ya que el agua que trae el envase nos sirve igual. Eso sí, en este caso lo mejor es comprar legumbres cocidas de calidad, nada de botes de marca blanca.

¿Cómo se hace el merengue sin huevo?

Para hacer el merengue vegano lo primero es poner en un recipiente el líquido de un bote de garbanzos de medio kilo, es decir, de un bote grande. Si tenemos el agua de cocer los garbanzos, tendremos que poner unos 125 ml.

Además, tendremos que añadir 125 gramos de azúcar y un poco de vainilla o canela, para dar buen sabor y aroma a nuestro merengue vegano.

Con los ingredientes en el bol, lo siguiente es hacer lo mismo que con el merengue normal, es decir, batir hasta que se monte todo, mejor con las varillas de montar de la batidora, ya que nos costará menos trabajo.

A continuación volvemos a batir, pero espolvoreando el azúcar poco a poco, y añadimos igual la esencia que queramos usar.

Así, en dos minutos podemos tener nuestro merengue listo para usar en los platos que queramos, merengue que se puede hornear igual que el que obtenemos del huevo, pues aunque el sabor es distinto lo cierto es que la textura y el color es idéntico, por lo que a la hora de trabajarlo lo haremos igual que con el merengue tradicional.

Mousse de chocolate vegana

Desde que los veganos han descubierto que pueden emulsionar con el agua de cocer los garbanzos no paran de salir nuevas recetas, sobre todo de postres, pues antes de hacer ese descubrimiento había muchos postres que los veganos no podían probar.

Uno de ellos era la mousse de chocolate, que ahora se puede hacer de una forma muy sencilla, una manera que podéis aprovechar todos, aunque no tengáis nada que ver con los veganos, pues lo cierto es que es un postre al alcance de todos y muy rápido de hacer.

Empezamos con la mousse

Para empezar, lo mejor es usar un bote de garbanzos cocidos de los grandes, de los que pesan alrededor de medio kilo. Lo que hacemos es coger un colador y poner debajo un recipiente en el que caerá el agua que contiene el bote, que es la que necesitamos para hacer nuestra deliciosa mousse. Los garbanzos los apartamos para hacer otro plato, como por ejemplo un riquísimo humus.

Lo siguiente que necesitamos son unos 115 gramos de chocolate negro para fundir, chocolate de calidad y con certificación vegana si lo que buscas es un plato vegano. Si eso te da igual, puedes comprar cualquier tipo de chocolate negro para fundir, siempre que sea bueno.

El chocolate hay que derretirlo, para lo cual tenemos dos opciones. O lo hacemos al baño maría o al microondas, siendo la primera opción la mejor, ya que lo controlamos y evitamos que se queme.

Nos ponemos a batir

Ahora nos toca batir el agua de los garbanzos, con una batidora que tenga varilla para montar. No es un proceso instantáneo, ya que tarda alrededor de cinco minutos empezando a velocidad media y aumentando poco a poco.

En algo más de cinco minutos ya deberíamos tener el agua de los garbanzos montada, así que ponemos el chocolate templado  y mezclamos otra ver. Es el momento de poner azúcar, si así lo deseamos y otros ingredientes, como café soluble  o un poco de licor que le dará un buen sabor a la mousse.

Ahora mezclamos todo con la espátula, haciendo movimientos envolventes, para a continuación repartir la mezcla en cuencos. Podemos ponerla en varios recipientes o volcarla todo en uno solo, para ir comiendo todos del mismo plato.

En la nevera tiene que estar al menos dos horas, mejor si es alguna más ara que tome cuerpo, y al sacarla se puede comer así o la podemos complementar con unos frutos secos por encima o incluso con chocolate rallado blanco, que además de darle buen sabor hace contraste con el negro de la mousse y la hace más apetecible, pues ya se sabe que comemos tanto con los ojos como con el estómago.