pan casero de molde

Pan del molde casero

En los últimos años hay un auge del pan casero. Hacer pan parece que tiene mucho misterio, pero no es así. Pensad que no hace tanto nuestras abuelas lo hacían en las casas, por lo que no es algo complicado.

Para que sea más sencillo aún hoy os traigo una receta de pan de molde casero, una  de las recetas más sencillas que vais a poder encontrar en toda la red.

Empezamos a amasar el pan.

Como es lógico, lo primero que necesitamos para hacer el pan es amasar, como se ha hecho toda la vida. Para preparar la masa tenemos que buscar un bol bien grande. Quizá lo mejor sea usar la ensaladera más grande que tengas en casa.

Empezamos poniendo 200 gramos de avena en copos en nuestro recipiente. Lo siguiente es poner 125 gramos de harina de fuerza,  otros 200 gramos de harina de trigo (que sea integral)  y unos 6 gramos de levadura seca de la que usan en las panaderías.

A continuación, y sin poner agua, lo mezclamos todo bien, con energía, para que todos los ingredientes formen una mezcla bien homogénea.

Llega la hora de poner los líquidos

Con la mezcla bien homogénea vamos a hacer un agujero en el medio. En ese agujero ponemos un cuarto de litro de agua, otro de leche, una cucharada generosa de miel y un poco de sal.

La sal es opcional, aunque lo cierto es que le da al pan mejor sabor y un pellizco no nos va a hacer daño. Si el pan lo va a comer alguien con hipertensión podemos prescindir de la sal.

De nuevo toca amasar con fuerza, para que la mezcla quede homogénea, sin grumos y pastosa.

Metemos la masa al horno

Ya tenemos la mezcla, por lo que llega el turno del horno. Antes hay que preparar un molde, al que le pondremos un papel de horno, para que sacar el pan sea más fácil.

El molde conviene que sea rectangular, para que el pan salga con la forma del pan de molde que compramos en las tiendas. Así, dependiendo de lo alto y ancho que sea nuestro molde, así saldrá nuestro pan de sándwich.

En cuanto al horneado, no hace falta precalentar el horno. Al principio hay que poner el molde a 110 grados durante alrededor de 45 minutos, para luego darle la vuelta y dejarlo en el horno otra hora.

Tras ese tiempo ya lo podemos sacar, desmoldar y dejarlo que se enfríe, que será cuando esté listo para degustar. Si te gusta crujiente lo mejor es que lo comas en cuanto esté frío, pues con el paso de las horas se va poniendo más y más tierno, como el pan que compras en la tienda, pero mucho más sano, pues solo lleva los ingredientes que tú le has añadido.